De la Prehistoria a nuestros días, en el Périgord, el Hombre siempre ha estado enamorado de sus paisajes y de su territorio; el testimonio más antiguo figura en las paredes de la cueva de Lascaux, obra maestra del arte rupestre.
Del Hombre al Humanismo no hay más que un paso, que en el siglo XVI dieron los célebres filósofos y escritores Étienne de La Boétie y Michel de Montaigne, y cuyos pensamientos resuenan aún hoy con un eco rotundo.

Bienvenidos al país de los castillos y de las bastidas, escenario de guerras y conflictos cuyo desenlace cambió para siempre el curso de la Historia.
Bienvenidos al país del buen vivir y de la gastronomía; vengan a degustar los productos que son el orgullo de sus habitantes: foie gras, trufas, confits, nueces, fresas (etc.), sin olvidar los vinos de Bergerac.
Y en medio corren los ríos: Dordoña, Isle, Lot, Vézère y sus afluentes, que riegan con su cauce ciudades imprescindibles y entrañables: Bergerac, Périgueux, Sarlat, Rocamadour...




