Bella por sus torres, sus soportales y su puerto viejo; rebelde por su historia de ciudad protestante asediada: La Rochelle se descubre a pie, entre piedra y océano. Esta visita guiada le cuenta la ciudad de los armadores, los corsarios y los hugonotes, desde la torre de la Chaîne hasta las calles porticadas del centro antiguo.

El puerto viejo y sus tres torres
La torre Saint-Nicolas, la torre de la Chaîne y la torre de la Lanterne guardan la entrada del puerto desde la Edad Media. Atestiguan el poder de una ciudad mercantil que comerció con el Nuevo Mundo desde el siglo XVI y se convirtió en uno de los grandes puertos de la sal y del vino.
La ciudad rebelde: el asedio de 1627-1628
Plaza fuerte protestante, La Rochelle resistió trece meses a los ejércitos de Luis XIII y de Richelieu. El relato de este asedio, del dique construido en la bahía y de la rendición de una ciudad hambrienta ilumina todavía la identidad rochelesa, entre independencia y apertura al mundo.
Calles porticadas, palacetes de armadores y mercado
Bajo los soportales de la rue du Palais y de la Grande-Rue-des-Merciers, los palacetes de los armadores y las casas de entramado de madera cuentan el Renacimiento y el Siglo de las Luces. Terminamos en el barrio del mercado, corazón vivo de la ciudad.
Información práctica
Duración: unas 2 h. Visita para particulares, familias, grupos, agencias y oficinas de turismo, en español, francés o inglés. Contácteme para organizar su descubrimiento de La Rochelle.




